jueves, 10 de julio de 2014

Valparaíso, Cultura en los Cerros (Primera Parte)

Uno de los destinos turísticos que ha experimentado un mayor desarrollo en los últimos años es Valparaíso, el principal puerto de Chile, ciudad Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).
Valparaíso
Foto: Marcelo Moraga
Valparaíso es Patrimonio de la Humanidad desde 2003.
Quisimos conocer Valparaíso a pie y en locomoción colectiva, lo que nos permite, también, usar los ascensores y trolebusesque operan de manera eficiente y a bajo costo para permitir un turismo no prohibitivo. Al descender del bus e internarse por Avenida Pedro Montt, impresiona la cálida luz de atardecer que otorga la cercanía al Oceáno Pacífico. Tomamos un microbus hasta Bellavista, para caminar hasta la Plazuela Ecuador y tomar un colectivo que nos lleva hacia nuestro lugar de alojamiento en el Cerro Bellavista.
El hostal boutique y SPA en que alojamos tiene sólo 7 habitaciones, se especializa en tratamientos de stress, Reiki y crecimiento personal. Incluso ofrecen talleres gratuitos de meditación todos los miércoles en la tarde y prontamente iniciarán clases de Pilates y Yoga. Además, nos sentimos afortunados de pernoctar en uno de los castillos construídos por el arquitecto Sebastian Collado, el mismo constructor de La Sebastiana, casa museo de Pablo Neruda en Valparaíso y ubicada a sólo unos metros de distancia.
En la mañana, antes de iniciar nuestro tour por el casco histórico de Valparaíso, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 2003, hacemos un recorrido por la Plaza de los Poetas, con esculturas de Mistral, Neruda y Huidobro.
Antes de nuestro almuerzo, hemos programado una visita a un nuevo hotel con salas de convenciones en Valparaíso, una novedad para una ciudad que sólo tiene pequeños hostales y hoteles patrimoniales para acoger turistas y huéspedes de negocios. Después de esta visita nos convencemos de que la ciudad puerto tiene oferta hotelera del nivel de Viña del Mar, un destino urbano posicionado internacionalmente en la industria turística.
Valparaío
Foto: Marcelo Moraga
Ascensores, como el Polanco, siguen recorriendo los cerros de la ciudad porteña.
Una de las realidades que impresionan entre los hoteles boutique de Valparaíso, es el alineamiento con las tendencias mundiales de turismo sostenible, como el uso de laenergía solar en establecimientos que mantienen las líneas clásicas de la arquitectura alemana de principios del Siglo XX, con acogedores espacios y rincones, amplios salones comedores interiores y exteriores en terrazas y jardín, bar, cava, entre otras comodidades del turismo actual. En la Escalera Cirilo Armstrong del Cerro Alegre conocemos un hotel de arquitectura respetuosa con su entorno, que nos sorprende con la cordialidad de sus dueños, quienes nos reciben en una gran sala de entrada que da cuenta del genuino trabajo con materiales nobles y del buen gusto y calidez de sus departamentos donde el arte está presente en cada rincón. Lugares ideales para el adulto contemporáneo.
Conocimos una verdadera boutique al aire libre en Calle Lautaro Rosas, con edificaciones bien conservadas, de valor patrimonial, entre arboledas y jardines, con hoteles boutiques, tiendas de diseño y talleres. Continuando nuestra caminata recorremos el Paseo Atkinson, cuyas construcciones datan de 1886 y desde el cual disfrutamos de una impresionante vista hacia la Plaza Anibal Pinto, que tiene cafés de estilo europeo y una fuente de agua que representa al Dios Neptuno.
En el Paseo Gervasoni se encuentra la Casa Museo de Renzo Pecchenino, Lukas, destacado dibujante e ilustrador porteño del siglo XX. Siguiendo por las calles empedradas del Cerro Concepción para conocer el Pasaje Gálvez, una mezcla de modernidad y tradición con bares, restaurantes, hoteles, tiendas de diseño y artesanía. Antes de conocer la noche de Valparaíso, pasamos a tomar una “Once Completa” a un acogedor Café con Letras del sector.
La noche de Valparaíso tiene opciones todos los gustos, desde fina gastronomía, bares o centros de eventos, rock y culturales. Es recomendable reservar su salida bohemia con un tour operador local para tener la posibilidad de compartir con más turistas y acceso a las mejores ubicaciones para los shows en vivo que se presentan cada noche.
Valparaíso
Foto: Marcelo Moraga
En Valparaíso aún funcionan los trolebuses.
Ha sido un día intenso, sumamente optimizado, con muchos recuerdos y fotos. Nos relajamos en un hostal de fachada sencilla distinguido por su colorida decoración y comodidad… que nos permite un profundo descanso, pensando en cuantas millas de premio habríamos acumulado si contabilizáramos los kilómetros de escaleras y callecitas que recorrimos en esta sorprendente ciudad.
Para nuestro segundo día en Valparaíso nos esperan más atractivos del Cerro Bellavista. Así conocemos el Museo Organológico, con más de 600 instrumentos musicales de todo el mundo, el Museo A Cielo Abierto con 20 murales de grandes artistas nacionales y los mosaicos del Paseo de Los Sueños. No podemos dejar de visitar la Fundación Valparaíso, que en una colorida casa, con tiendas de diseño, artesanía y restaurante, desarrolla proyectos de turismo, patrimonio y cultura.
Nuestro balance para este intenso tour cultural por la ciudad puerto es positivo, gracias al Municipio de Valparaíso e iniciativas público privadas como el Plan Rumbo y el Plan deIndustria Creativas de la ciudad de Valparaíso, ha aumentado la oferta de servicios turísticos de manera exponencial.
Vea video resumen con parte de nuestro recorrido por Valparaíso:

Links:

PATA TOUR VALPO

¿What is Patatour Chile?
We are urban trekking local guides in Valparaiso, Chile.
We do thematic routes like shared or private tours.

Mission
We bring the magic of Valparaiso to the heart of our passengers.

Vision
To consolidate Valparaiso as the best destination for urban trekking in Chile.




¿What is Urban Trekking?

It is a form of sustainable tourism with a low environmental impact as it promotes walking as a primary means to visit the cities, successfully reducing carbon emissions, promoting healthy living and highlighting its historical and cultural heritage.
Its objective is that participants experience a direct contact with their environment, in this case the city, passing from being mere observers to be protagonists of the local system.
Urban trekking is the best way to see historical cities like Valparaiso because it allow to access to unique places and share with the protagonists of the cultural scene (local artists, crafters, musicians, neighbors, etc.).
Thus urban trekking becomes a major driver of economic development of the tourist destination as it achieves to connect visitors with the local small commerce.

¿What is Sustainable Tourism?

According to the UNWTO (World Tourism Organization), is tourism that takes full account of current and future economic, social and environmental impact to meet the needs of visitors, industry, the environment and the host communities.

Is composed of three main areas, which are graphed in the image below:



De cómo Valparaíso pasó a ser Patrimonio de la Humanidad

De cómo Valparaíso pasó a ser Patrimonio de la Humanidad 

Hoy parece fácil. La ciudad hace gala de su título por ya cinco años y lo que se pide son resultados. Es un proceso lento, dicen los expertos y tienen razón, así como lo fue lograr el reconocimiento a su valor patrimonial; toda una epopeya que comienza en la década del setenta. 
 
1975. En una sala de clases de la Universidad de Valparaíso, la arquitecta Myriam Waisberg imparte su seminario número 100 sobre patrimonio. Aún así la mayoría de sus colegas no entienden por qué se preocupa tanto de “cosas viejas”. Estaba siendo visionaria, la Unesco había creado la Convención de Patrimonio Mundial sólo tres años antes. Por suerte, hubo quienes sí se interesaron en su rescate del pasado, como Cecilia Jiménez, arquitecta de aquella universidad. Trabajaron juntas desde 1976 hasta la muerte de Waisberg en 2004. Durante la década de los ochenta se dedicaron a estudiar la arquitectura religiosa de la ciudad y las casas de Playa Ancha; de ambos proyectos se publicaron libros que hoy marcan pauta en el tema patrimonial.
 
Recién en 1991 las autoridades de Valparaíso decidieron discutir el tema con la comunidad: se hizo un Cabildo Ciudadano. Un coro unánime, que abarcaba desde académicos hasta el más humilde de los vecinos, declaró:se está destruyendo nuestra ciudad. No querían más bombas de bencina donde antes hubo edificios antiguos. La Municipalidad acogió el llamado y dos años después encargó un Estudio Seccional para determinar qué edificios tenían valor patrimonial y poder modificar el Plan Regulador Comunal en orden de protegerlos. El alcalde de entonces, Hernán Pinto, puso a la cabeza del equipo a Cecilia Jiménez. Se hizo un estudio histórico de la ciudad desde sus orígenes, también uno urbano de sus plazas, ascensores, escaleras y pasajes, y una escala de valoración que determinaba que mientras más valioso el edificio menos se podía intervenir. Era la primera vez que se reunía toda esta información, que aún hoy es una guía para las consultoras de arquitectura interesadas en el tema patrimonial. Fue un trabajo de pura camiseta, no era pagado. Mis compañeros de oficina me decían:- Sigues con esas cosas viejas- cuando yo sacaba los planos en cualquier rato libre que tuviera.

Patrimonio
Su gente, patrimonio intangible
 
En 1995 se hizo la Quinta Jornada de Preservación Arquitectónica y Urbana, organizada por la Universidad de Valparaíso, que implicó un tercer encuentro con especialistas latinoamericanos. Fue entonces cuando se sugirió que Valparaíso postulara ante la Unesco. En ese momento hablar de patrimonio de la humanidad todavía era un decir, no nos creíamos el cuento- dice Cecilia Jiménez, que estuvo presente.
 
Ese año el tema tomó vuelo a nivel país. Se logró la nominación del Parque Nacional Rapa Nui como Patrimonio Mundial, proceso en el que estuvo desde la CONAF el arqueólogo Angel Cabeza, que más adelante pasaría a ser Secretario Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales. Por supuesto que queríamos hacer lo mismo con otros lugares -dice Cabeza-Entonces empezamos a trabajar una lista tentativa de Sitios de Patrimonio Cultural de Chile. Debían representar un momento especial en el proceso evolutivo de la historia de la humanidad. Dos años después, en 1997, la nómina abarcaba veinte lugares y se decidió dar prioridad a Chiloé y Valparaíso. 
 
Cabeza junto a la directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de ese entonces, Marta Cruz- Coke y el Delegado Permanente de Chile ante la Unesco, Samuel Fernández, visitaron al alcalde de Valparaíso y a su comité asesor. Me acuerdo de que uno de los concejales en tono de broma y en serio nos dijo:- A ustedes los tenemos que colgar, porque están hipotecando el futuro de Valparaíso. Para parte del Concejo, el desarrollo de la ciudad estaba en la construcción de edificios de altura y en la industrialización. En cambio, el grupo de visitantes planteaba que conservar la ciudad y potenciar su patrimonio con el turismo también era desarrollo. Nosotros estábamos en contra de una visión progresista únicamente desde el punto de vista inmobiliario. No existiría Venecia, no tendrías París.
 
Finalmente, en 1998, el alcalde Pinto decidió crear la Unidad Técnica de Patrimonio. Nuevamente, Cecilia Jiménez estuvo a cargo del proyecto; con el Estudio Seccional en sus manos la mitad del trabajo estaba avanzado. Pero faltaba seguir los pasos de la guía operativa de la Unesco, lo que no era fácil. El Consejo de Monumentos Nacionales estaba preparando la postulación de Chiloé –que sería nominado el 2002- y sólo iba a revisar la de Valparaíso.
 
Vinieron expertos internacionales, como el arquitecto Crespo Toral de Ecuador, que coincidieron en que para participar se debía cumplir con dos condiciones: demostrar que el bien era excepcional o único en el mundo y asegurar una gestión para su preservación. Como la tarea era titánica, la Municipalidad pidió ayuda a las universidades estatales y privadas de la zona, las que hicieron estudios históricos, geográficos, arquitectónicos, turísticos, de archivos, etc. 
 
El expediente partió a París sin que el Consejo alcanzara a revisarlo. El tema de la singularidad estaba super bien pero no había gestión- dice Cecilia Jiménez, quien fue en representación de la Unidad Técnica. Además, Angel Cabeza recuerda que hubo errores en el enfoque del documento. En la UNESCO les recomendaron que retiraran la postulación y volvieran cuando las promesas de cuidar el bien fueran hechos o al menos, proyectos factibles.
 
Con el gobierno de Ricardo Lagos Escobar, desde el 2000, se inició una nueva etapa en que el Estado se comprometió con la causa de Valparaíso. Se hicieron gestiones que garantizaban el cuidado del patrimonio. Lagos dio orden de abocarse al tema a todas sus Secretarías Ministeriales Regionales. Así, se crearon subsidios de rehabilitación patrimonial, programas de recuperación de espacios públicos y mejoramientos de fachadas, entre otras cosas. Además, se incluyó en el Comité Asesor a agrupaciones porteñas privadas, como el Movimiento Ciudadanos por Valparaíso –grupo que se caracterizaba por su defensa del área antigua de la ciudad desde principios de los  noventa- y la Fundación Valparaíso, que desde 1998 se dedica a desarrollar proyectos que potencien el valor patrimonial del puerto.
 
Se encargó al Consejo de Monumentos Nacionales redactar el nuevo expediente, que por fin en diciembre del 2001 se volvió a enviar. Cabeza, quien estuvo en París, reconoce que no fue fácil ganar la nominación:-Teníamos que convencer a tres organismos: al staff administrativo de la Unesco, a Icomos -Consejo Internacional de Monumentos y Sitios- y finalmente, a los 21 países del Comité de Patrimonio Mundial.

Celebración
La Celebración en las calles porteñas - Aporte El Mercurio de Valparaíso
 
La ciudad estaba deteriorada. Más que su valor arquitectónico patrimonial -afectado por los edificios de altura modernos- lo que se postulaba era su rol histórico en el siglo XIX, cuando Valparaíso se erguía como una muestra de la globalización mundial. En el momento de la votación, el delegado de Egipto, quien tenía mucho peso en la mesa, fue clave. Se levantó y dijo que él votaba a favor de Valparaíso porque no dejaba de recordar cuando era niño y llegaban los barcos salitreros de Chile a Alejandría. Su apoyo junto con el de Inglaterra, país que reconocía la importancia que tuvo Valparaíso como puerto principal de Sudamérica en el 1800, permitieron que el sufragio se cargara hacia el “sí”. En el año 2003 el puerto ya se podía proclamar Patrimonio de la Humanidad.
 
Yo siempre digo que todo partió como un rugido de ratón; no nos correspondía hacer esta gestión a nivel local- reflexiona hoy Cecilia Jiménez. Pero lo hicieron y gracias a ese esfuerzo, el Consejo de Monumentos Nacionales tuvo una buena base para mejorar el expediente. Por su parte, Angel Cabeza está orgulloso de haber participado de un proceso que hoy permite a Valparaíso combinar el desarrollo comercial- portuario con lo patrimonial- turístico. Los cambios son lentos, pero si no vives en la ciudad y la visitas, los ves. Las fotos de 1996 y las de hoy son muy distintas.
 

En la base de este logro está el que la comunidad quiera a su ciudad. Así se demostró en el Cabildo Ciudadano de 1995 y de ello se percató Cabeza cuando la visitó dos años después. De ahí que los porteños sean exigentes con sus autoridades. Valparaíso es una ciudad vigente que avanza recordando su pasado.

DONDE COMER VALPARAISO

Cocina chilena, el gusto por lo casero 

Degustar los platos típicos de un país es conocer un poco más su idiosincrasia; Valparaíso ofrece lugares de pura chilenidad: platos contundentes, una cálida atención y recetas de la abuela. Comer allí es como pasar a sentarse a una mesa de campo.
Las Empanadas Famosas, dice la leyenda, fueron famosas desde su inicio. En 1962 el señor Carlos Gil Mujica abrió el local en la misma dirección donde se encuentra ahora, Salvador Donoso 1379, y comenzó la producción que hizo de sus empanadas de pino las preferidas de los porteños. La dueña actual, Andrea Cárcamo, solía jugar en la cocina del local porque su madre era amiga del administrador. No imaginaba que su mamá sería la próxima dueña del negocio y mucho menos que ella misma seguiría manteniéndolo vivo.
La génesis del lugar no es trivial, los restaurantes de comida chilena son cálidos porque en su mayoría fueron levantados por familias, que se traspasan el negocio de generación en generación. Hay un gusto por lo tradicional que se transmite tanto al plato como al ambiente:- Quisimos seguir con las empanadas porque eso es lo que la gente viene a comer, no venderíamos completos o pizzas; se perdería el encanto, dice Joe Jiménez, marido de la dueña. Ambos han seguido con el negocio y esperan que dure otros cuarenta años más.

Empanadas Las Famosas
Empanadas Las Famosas
El producto estrella es la clásica empanada de pino grande (1), que los clientes gozan con una bebida, una caña de vino, una cerveza o, como algunos prefieren, una malta con huevo. La de pino y la de mariscos son preparadas al horno, pero también hay una variedad de empanadas de queso -solo, con camarón o con verduras- que se hacen fritas.
El local está siempre con gente y para las fiestas patrias los encargos pueden llegar a las mil empanadas. ¿Cuál es el secreto de su fama? Más allá de un ingrediente secreto, va en la mano del maestro de cocina; así como son ricas las empanadas que hace la abuela en la casa, al maestro le quedan bien- dice Andrea. Ernesto Cornejo es el hombre tras la masa y el relleno, llegó al negocio con sólo quince años, cuando éste todavía era administrado por su dueño original. El y su ayudante, que ya lleva más de veinte años a su lado, son los responsables del sabor inconfundible de unafamosa.
  
El ambiente del restaurant es muy sencillo y mantiene su impronta sesentera, una primera pieza alargada, con el típico mesón de fuente de soda; y una segunda habitación con mesas, decorada con fotos antiguas de la ciudad. La gente se siente cómoda, le gusta ver las botellas de Coca- Cola del año 40- dice Joe. Su clientela va desde niños a abuelos, gente del barrio y turistas nacionales y extranjeros que se pasan el dato. La carta es la misma todo el año, excepto cuando llueve; entonces hacen sopaipillas, un gesto que sus clientes habituales agradecen mucho.
Distinta es la historia de Puerto Escondido en el Cerro Concepción. Está abierto hace sólo nueve meses, solía ser un restaurant de pastas con el mismo nombre, pero cambió de dueño y hoy se define como un lugar de comida casera con raíces chilenas. El matrimonio Fernando López y Gina Gnecco -ingeniero y operadora turística, que por primera vez se dedican al rubro gastronómico- quisieron darle a probar a los extranjeros lo que cocinan los chilenos: charquicán (2), cazuela (3) o pastel de papas (4). La idea central es que el consumidor se sienta un invitado:- No queremos tener una relación restaurant/cliente, sino que casa/visitante, dice Fernando.

Puerto Escondido
Fiel a sus postulados, no hay un chef en la cocina sino una prima a la que le gusta cocinar, el barman es Fernando, Gina la administradora, y quienes atienden son los hijos de todos ellos, que se presentan con su nombre cuando toman el pedido. Situado en una casona típica del Cerro Concepción, Puerto Escondido es un lugar espacioso, de techos altos y con una pared de piedra que le da un toque de elegancia. Sus dueños abogan por la innovación en la comida chilena, es decir, jugar con los ingredientes de las recetas y también ser creativos en la presentación. Por ejemplo, el plato favorito de los extranjeros es el charquicán, pero como muchos de los que han llegado no comen carne, agregaron a la carta el charquicán de cochayuyo. También están experimentando con la receta del aperitivo Pisco Sour, agregándole nuevas especies que le den un giro de sabor.
El típico pedido de una familia chilena es: una cazuela para el padre, rollitos de pollo o chuleta de cerdo para la madre, y plateada al jugo o pastas para los niños. La carta no es amplia, con el fin de que siempre esté el plato ordenado por el visitante. Todo lo que se sirve está hecho ahí mismo, desde el pan amasado hasta las pastas, y la mayoría de sus verduras son cosecha propia de su parcela en Limache.
Lo que mejor refleja el ánimo de sus dueños es la tabla Puerto Escondido, bastante atípica: carne mechada en pedazos pequeños, papas duquesas y pebre, entre otros. Cuando la hicimos pensamos ¿qué come uno cuando va a la casa de unos amigos?- dice Fernando. Por eso, familiaridad e innovación son las claves de Puerto Escondido.
Un lugar con mito, la picada de las picadas, es Los Deportistas. Su nombre está en el imaginario de los porteños de buena mesa y sólo ahí, porque no tiene cartel que lo indique. Anclado en el Cerro O’Higgins, lejos del centro y de los cerros más visitados, Los Deportistas recibe gente todos los días, personas que entran a una casa de barrio, como cualquier otra.

Los Deportistas
Renato Navarro, dueño de Los Deportistas
El restaurant tiene doce mesas de mantel blanco, con detalles bordados a mano, algunos cuadros florales, vajilla antigua (como de la abuela) pero bien cuidada, y biombos que separan la habitación en tres partes. Todo es pulcro y sencillo. Sus propios dueños recitan la oferta del día al recién llegado: ocho platos de fondo, que van desde la lengua nogada, arrollado, riñones al jerez, lomo, carne mechada, salmón, hasta ñoquis y ravioles de la casa con carne mechada y salsa de tomate. Y los acompañamientos, que, atención, no se eligen, sino que todos son puestos en la mesa para su deguste. Son: palta, lechuga, arroz, tomate, papas con cebolla, apio y, el preferido de los clientes, papas fritas gruesas recién cortadas.
No necesitamos letrero, hemos tenido nuestra clientela por años, desde el 62- dice Renato Navarro. Ese año su madre compró la casa donde ya había un restaurant llamado Los Deportistas, muy probablemente por el Estadio O’Higgins, a pasos de ahí. Era un comedor de barrio y lo siguió siendo, pero la calidad y cantidad de sus platos traspasó los límites del cerro a medida que se corrió la voz. Al principio su clientela se vinculaba al fútbol, cuenta Renato, y hoy a las empresas portuarias. En general, durante la semana van hombres de traje y el fin de semana es familiar.
La madre de Renato es la cocinera, tiene ya ochenta años y sigue con la misma buena mano. Él nació en esa casa, ha pasado toda su vida en el restaurant, estudió mecánica pero se dio cuenta que lo suyo era seguir con el negocio familiar. La mayoría de sus amistades son clientes que llevan años comiendo ahí; es una línea fácil de cruzar porque lo principal  –además de la comida- es la conversación, los almuerzos largos, reposados, un ambiente acogedor, donde el dueño puede incluso cerrar el local y sentarse a compartir.
En Los Deportistas la calidad de la carne es esencial y también su tamaño, los trozos de lomo son de 450 gramos. No somos mezquinos, si alguien quiere más le damos más. Es una satisfacción que el cliente esté grato. Por lo mismo, ni siquiera quieren publicidad, prefieren dar prioridad a sus visitas frecuentes, les gusta su condición de picada:- No quiero cambiarlo, ni siquiera queremos crecer, se perdería el sentido inicial, dice Renato. Ese mismo que dicta la comida chilena: abundancia de alimentos y tiempo para compartir.

DIRECCIONES
Empanadas Famosas – Salvador Donoso 1379 - Almendral
Puerto Escondido - Papudo 424 - Cerro Concepción
Los Deportistas – Colo Colo 1217 - Cerro O’ Higgins
 
DATO UTIL
Guía Gastronómica de Valparaíso - versiones en castellano e inglés en tienda El Mundo del Vino, Templeman 147, Cerro Concepción


(1)Empanada de pino: consiste en una masa en base a harina y sal, rellena con un “pino”
     de carne de vacuno en cubos, cebolla picada, ajo, aceitunas, pasas, ají y rodajas de huevo
     duro.  En forma de media luna, se cuece al horno y se sirve bien caliente.
     Existe una variedad de empanadas que llevan distinto relleno, horneadas y fritas,
     pero la que mejor representa la tradición chilena es la de pino.
(2)Charquicán: guiso a base de papa y zapallo molidos, choclo desgranado, arvejas o porotos
      verdes; todo esto mezclado con carne de vacuno molida o cortada en cubos. Su origen es
      mapuche y solía prepararse con charqui de guanaco, de ahí su nombre
(3)Cazuela: Presa de vacuno o de ave en su caldo caliente, más un trozo de choclo,
     otro de zapallo,  verduras (cebolla, zanahoria, porotos verdes) y arroz.
     Se le reconoce como típico del  criollismo  chileno desde mediados del 1800
(4)Pastel de papas: plato a base de papa, que consiste en una capa de pino de vacuno
    (cebolla, carne picada, aceitunas y huevo) cubierta por un puré de papas, gratinado al horno.


CARRETES EN VALPARAISO

http://www.ciudaddevalparaiso.cl/inicio/patrimonio_suproy_detalle.php?id_hito=89
El carrete porteño: diverso y a la mano 

Quienes hayan visitado Valparaíso en su juventud lo primero que recordarán son las salidas de noche. Con un pasado de bohemia marinera, hoy es una ciudad noctámbula. Hay carrete para todos los gustos, todos los días y, lo más importante, sólo a unas cuadras.
Juan Matías tiene 25 años. Se vino desde Arica a estudiar Ingeniería Ambiental al Puerto. Está en la casa de un amigo disfrutando de un asado, cuando son las once de la noche. Comen carne y toman cerveza, pisco o ron, como previa o antesala del carrete (1). A eso de las una de la madrugada irán a un local, que fue elegido en conjunto. Juan Matías espera llegar allá y encontrarse con más amigos, también espera conocer gente nueva. Va a ser un carrete bueno, una noche larga, después de habérselo bailado todo -esas canciones que no permiten descanso- se irán de vuelta al lugar del asado, a hacer un after hours, con buena música y las personas precisas- dice Juan Matías. Entonces seguirán divirtiéndose hasta que salga el sol y se acabe el copete (2).
Ese es el itinerario fiestero idóneo para la mayoría de los universitarios de Valparaíso. Los locales preferidos, en general, son el Balmaceda y el Barcelona, que quedan en el Almendral, muy cerca uno de otro; El Huevo, a pasos de la Plaza Aníbal Pinto; La Sala de la Piedra Feliz y el Duff Club en Errázuriz pasada la calle Bellavista; El Proa y El Playa en el Barrio Puerto, entre otros. Les gusta bailar los ritmos de moda como el reggaetón, la clásica pachanga, los singles latinos de los ochenta y noventa y, por qué no, un poco de folklor o un poco de salsa. La música en inglés entusiasma menos, pero Like a virgen de Madonna y Take on me de Ahá, ya son parte inevitable del repertorio de las discoteques.


Juan Matías, Estudiante de Ingeniería Ambiental
Para Juan Matías el ideal es que donde vaya existan dos ambientes bien definidos, uno para sentarse a conversar y otro para bailar. El valor de la entrada está entre los $1.500 y los $3.000 pesos; y adentro el alcohol es barato. Valparaíso es conocido por vender cervezas de tres cuartos de litro en vez de la típica individual, a no más de mil pesos. De preferencia él y sus amigos no se cambian de lugar en toda la noche, pero si hubiera que hacerlo, siempre hay uno cerca y el más lejano está a solo cinco minutos en auto o diez en micro.
En la década del noventa, el epicentro de la jarana era Subida Ecuador por tener muchos bares uno al lado de otro. Hoy sigue existiendo una buena cantidad de pubs y discoteques, principalmente enfocados en el adulto joven, con ofertas de Happy Hour, tragos exóticos como el Tequila Sunrise o el Sex on the Beach y karaoke. Sin embargo, otros sectores de la ciudad han proliferado en locales nocturnos. Avenida Errázuriz entre calle Bellavista y Pasaje Ross es el reino de la pachanga y los bailables latinos.


Barcelona Bar
En cambio, la Subida Cumming, que comienza en Plaza Aníbal Pinto, se ha perfilado más hacia el estudiante universitario o el adulto joven lana o hippie, que disfruta de peñas, música folklórica, de autor o batucadas. Lugares como El Canario, El Gato en la Ventana, Canción de la Trova y El Picante caen en esta categoría. Pero también los hay donde se escucha música anglo y el ambiente es más urbano; estos se encuentran en calles adyacentes como Avenida Elías, Pasaje Wagner y Subida Almirante Montt. El Abasto, El Ritual, Vintage, Alimapu y Kábala son algunos de sus nombres. Todo este sector se camina en pocos minutos, pues las calles son cortas y estrechas. Por lo que, muchos de los que lo frecuentan gustan de ir de local en local, cambiando de ambiente.
Arriba, en el Cerro Alegre y Cerro Concepción desde el año 2000 en adelante se han puesto restaurantes y bares, que forman otro nicho para los noctámbulos. Mauricio, abogado de 30 años, es de Viña del Mar pero le gusta ir a sitios de Valparaíso. Agradece el esmero en el diseño interior, la música anglo a volumen moderado y los bares bien provistos. Siempre discuto con la gente que dice que el lugar no importa y que lo esencial es la compañía –dice Mauricio-. Por supuesto que la compañía es vital, pero le doy mucha importancia al lugar y muchísima a la música. Bares como el Café Vinilo, Gremio, Urriola y Poblenou son del gusto de su gusto. Allí el público tiene entre 27 y 35 años, a veces más. Son lugares de ambiente moderno, donde se puede pedir algo para comer, como tablas o tapas, que acompañe la bebida. La carta de tragos generalmente tiene una buena selección de vinos, destilados de calidad y cervezas artesanales e importadas.


Bar El Gremio
En cuanto a los restaurantes, el favorito para ir en grupo de amigos es la pizzería Allegretto. Allí también se hacen fiestas para el año nuevo. Usualmente, quienes acostumbran carretear en estos cerros son los profesionales jóvenes que eligieron Valparaíso para vivir. Pero también hay mucho extranjero, estudiantes de intercambio o turistas, y viñamarinos que como Mauricio, prefieren la apuesta cuidada de estos locales porteños antes que los pubs de la ciudad jardín. Mucho gel y camisa apretada- dice Mauricio de los últimos.
A la hora de bailar para los que evitan las modas latinas, en plena Plaza Aníbal Pinto se ubica el Máscara, discoteque de dos ambientes con música anglo ochentera y noventera y especiales de grupos que van desde Radiohead a The Strokes, caracterizándose por la música alternativa. Más allá en el Barrio Puerto se encuentra la Blondie, sucursal de la mítica santiaguina, que apunta al mismo nicho que la discoteque anterior. Y aún más allá, en el sector de Plaza Echaurren, por calle Blanco se encuentra el Pagano, que tiene como público cautivo a las minorías sexuales, aunque muchos heteros lo frecuentan. Es común que haya especial de divas, desde Rafaela Carrá hasta Britney Spears.


Las Cachás Grandes
Cercano al Pagano, se encuentran los pubs Éxodo y Las Cachás Grandes y la discoteque Morgana. Todos de la misma dueña. Los primeros dos siguen la línea del Pagano, en cuanto a música y decoración, aunque con variantes: Las Cachás Grandes tiene un look más romántico que el Éxodo. El Morgana, en cambio, está orientado a un público gótico o electrodark.
El Barrio Puerto es diverso en su oferta; aún quedan algunos reductos de la bohemia como el Flamingo Rose. También existen bares de tocatas rockeras o punkies como La Cantera y el bar La Aduana, y otras tabernas de viejos. En general Valparaíso es así, en una noche se puede ir a escuchar jazz, ir a un especial de música indie, tomar un vino de reserva en algún bar y terminar bailando Spice Girls. Lo mejor: que todo está a cinco minutos y en una bella escenografía.


(1) Carrete: fiesta, juerga, jarana
(2) Copete: bebida alcohólica
 

http://www.ciudaddevalparaiso.cl/inicio/patrimonio_suproy_detalle.php?id_hito=60
Valparaíso turístico: El pulso de la ciudad 

Quien visita Valparaíso no solamente obtiene un descanso de su rutina, sino que encuentra un pasado patrimonial, una original geografía e intrincada arquitectura, su legado poético y artístico, gastronomía de punta y aquella tradicional, pero por sobre todo un estilo de vida.
Cada vez más personas en el mundo eligen a Valparaíso como destino turístico. Está consolidándose como uno de los cuatro destinos de exportación de Chile en conjunto con San Pedro de Atacama, Torres del Paine e Isla de Pascua. En conjunto con Viña del Mar son el segundo destino más visitado por turistas internacionales y el primero en cuanto al turismo interno. Ya en el 2007 se registró en Valparaíso un incremento del más de 20% en visitas, recalaron 49 cruceros y los hoteles de la ciudad se ocuparon en más del 70%. Más allá de las cifras, esta tendencia se nota en los ascensores, donde grupos de visitantes esperan su turno para subir, en la presencia de buses de turismo en la Plaza Sotomayor y en los muchos fotógrafos de ocasión que enmarcan el paisaje urbano.

No es extraño escuchar hablar diversos idiomas en sus cafés. Lo cierto es que Valparaíso se ha vuelto atractivo para estadounidenses, argentinos, franceses, canadienses, alemanes, japoneses, brasileros y españoles, por orden de mayoría. Son personas principalmente con intereses culturales, que ya tienen cierto conocimiento de la ciudad, que están interesadas en visitar museos, ver obras de arte, recorrer, comprar buenos souvenir y que quedan con deseos de volver –dice Milos Miskovic, Jefe del Departamento de Desarrollo Turístico de la Municipalidad de Valparaíso. Prueba de ello es que el lugar con mayor afluencia de público es la casa de Pablo Neruda, La Sebastiana.
crucero

Valparaíso cuenta con un Observatorio Turístico –hay sólo dos en Chile, estando el otro en Valdivia- que le permite conocer a su visitante. Es así como se ha detectado que el turista extranjero se sorprende con el clima y paisaje urbano de la ciudad. Sin duda, Valparaíso goza de una temperatura agradable, ni gélida en invierno ni extremadamente calurosa en verano, esto gracias al mar, que también favorece la calidad del aire. Es por eso que no se habla de temporada alta o baja; a pesar del incremento de visitas en época estival, los turistas extranjeros vienen en diferentes meses del año.

En cuanto a su panorama visual, el Puerto ofrece una original geografía, compuesta de 45 cerros que forman un anfiteatro natural de cara a la bahía, dejando un estrecho espacio de planicie costera. Las casas de calamina inglesa, de variados colores, colgando de las laderas de los cerros, son la postal preferida de los visitantes foráneos. Los turistas chilenos prestan mayor interés a la arquitectura patrimonial, aquella que es testimonio de la primera etapa de la globalización, a fines del siglo XIX, una de las razones por la cual la ciudad fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en el 2003.
bellavista

Tanto el visitante nacional como el extranjero disfrutan de observar y ser parte del estilo de vida porteño; pasear por el plan y los cerros de la ciudad, descubrir sus diferentes ritmos: abajo el ajetreo de la actividad comercial, arriba la calma de los miradores y la belleza de sus viviendas. Recorrer los recovecos de sus escaleras y rincones es esencial al turista. Por ello la Municipalidad ha desarrollado caminatas gratuitas que inician al visitante en estas aventuras urbanas. Una es La Ruta de los Inmigrantes, que abarca el área declarada Sitio del Patrimonio Mundial y los cerros Concepción y Alegre, haciendo hincapié en las colonias foráneas que se instalaron allí, hace ya más de un siglo. También en los nuevos inmigrantes, extranjeros que en la actualidad eligen vivir en Valparaíso, otorgando una impronta multicultural a la ciudad. El otro recorrido trata sobre la Ruta Bellavista del Arte y la Poesía y parte en las terrazas del Museo La Sebastiana, visitando también el Museo Organológico, con más de 600 instrumentos, y el Museo a Cielo Abierto, donde muros de sinuosas calles fueron el lienzo para pinturas de connotados artistas nacionales.

La oferta de alojamiento se ha ido incrementando y modernizando a medida que aumenta la demanda. En promedio anual, el turista se queda en Valparaíso dos noches y un poco más de tres en periodo estival, tiempo en el que puede elegir entre hoteles, residenciales y hostales. Si prefiere el estilo norteamericano existen los Bed & Breakfast o si busca un servicio de vanguardia, los hoteles patrimoniales boutique. Por su variedad, los precios permiten que pueda quedarse en Valparaíso el patiperro que recorre el mundo con el dinero justo, el que pone énfasis en un trato familiar, el que apuesta por el diseño, hasta quien busca lujo y máxima comodidad. Para garantizar su calidad, la Municipalidad lleva a cabo en conjunto con el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) un Programa de Certificación que apunta a lograr la marca Q, que respalda dicha condición de calidad.mirador

Una de las actividades que más disfrutan los visitantes del Puerto es el comer, ya sea tomarse un café o, derechamente, cenar. Es en este ámbito que el turista logra una mayor interacción con los porteños. Los cafés de la Plaza Sotomayor, los alrededores de la Plaza Aníbal Pinto y cerros Alegre y Concepción tienen en común un aire cosmopolita que invita al extranjero a compartir. A la hora de almorzar o cenar, la carta gastronómica es amplia, desde lugares tradicionales donde reina la comida chilena y los platos contundentes, hasta comida internacional donde el chef se luce con recetas de su autoría. El plato favorito suele ser el marino. Valparaíso se caracteriza por sus sabrosos pescados y mariscos, que se pueden disfrutar en los mismos mercados o en restaurantes, con servicios y precios para todos los gustos, puesto que hay más de veinte lugares donde elegir.

Con todo el atractivo que posee, la ciudad sigue siendo nueva en las lides del turismo. En la década de los ochenta sufrió una fuerte crisis económica de la que ha costado salir. Su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad, hace cinco años, fue el gran dinamizador de este polo de desarrollo. Hoy se cuenta con una voluntad de gestión a nivel público y privado que ha permitido potenciarlo, en especial a través de la consolidación de la Mesa Público-Privada Valparaíso Turismo.
hotel Gervasoni
De la mano con la recuperación del patrimonio arquitectónico y la infraestructura de la ciudad, aun deteriorados en muchos barrios, los mayores desafíos están en la generación de productos turísticos y en dar a conocer a la ciudad como destino en el ámbito internacional. Un ejemplo clave de lo primero es que Valparaíso tiene más de sesenta rutas de recorrido diseñadas, sin embargo, la gran mayoría no es un producto a cabalidad, puesto que aún no cuentan con una red de servicios consolidada que las respalde. Con respecto a la difusión de la ciudad, la ciudad está asistiendo a ferias internacionales en España, Alemania, Brasil y Argentina, en la idea de de que Valparaíso suene y se posicione con más fuerza en los mercados internacionales.

Otro desafío es compatibilizar la actividad del turismo con la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad. No se deben modificar las costumbres de los porteños –dice Miskovic- el turismo se genera para beneficiar a la comunidad local; que el turista lo pase bien es bueno para la ciudad. Aunque la relación entre visitantes y ciudadanos es amistosa y abierta, surgen los problemas típicos de un proceso de cambios en la ciudad. La participación ciudadana es un pilar más del turismo, ciudadanos conscientes de sus ventajas y proactivos pueden sacarle mucho provecho, generando empleos y entradas de dinero. Muchos lo están entendiendo así y han tomado iniciativas de emprendimiento en pequeñas empresas vinculadas a la actividad turística.

danza
Festival Danza al Borde
Valparaíso por sí mismo es un privilegio a la vista y gracias a un estilo de vida pluralista –adoptado en sus años de puerto principal- acoge. No cabe duda que seguirá consolidándose como un destino turístico, más aún con el apoyo de sus habitantes e incrementando sus servicios y productos. En el marco de una infraestructura y hermosos espacios urbanos que van en la senda de su recuperación patrimonial.


ENTREVISTA
Milos Miskovic – Jefe del Departamento de Desarrollo Turístico de la I. Municipalidad de


Bares tradicionales: testimonios de una cultura porteña 

Valparaíso tiene fama de ciudad noctámbula, sin embargo al hablar de bohemia muchos opinan que esta sólo existe en plenitud en los bares de antaño. Estos nos hablan de la antigua vida de puerto, sus habitantes y las transformaciones experimentadas.
El Bar Inglés es un portal al pasado. Data de 1916, abierto por un bodeguero suizo que encontró el amor en Valparaíso. Al notar que la mayoría de los grandes señores eran británicos, lo bautizó Inglés, para asegurar clientela. Le fue bien, sobre todo porque era el único lugar con distintas marcas importadas de wisky, que conseguía con sus contactos en los buques extranjeros. Su fama fue tanta que un chileno acaudalado le ofreció lo impensable por el negocio y el suizo aceptó. Cuenta la leyenda que al par de semanas el bar pasó de ser un lugar elegante y discreto a tener sobre su barra cabezas de chancho, perniles y jarras de chicha. Los ingleses habitué fueron en busca del suizo exigiendo que abriera otro local; desde entonces su nombre completo es Antiguo Bar Inglés.
La ubicación actual, calle Cochrane 851, es su tercer albergue. Durante la primera mitad del siglo XIX sus clientes fueron hombres de negocios, en su mayoría extranjeros, relacionados con la banca y con empresas locales. Las mujeres no entraban a ningún bar; su lugar estaba en los cafés, como el Riquet y Vienés, ya desaparecidos hoy día.
El actual dueño del Bar Inglés, Jorge Harbin, era originalmente un asiduo al bar, en los tiempos en que los directivos de las empresas ya eran porteños de nacimiento. Pedro Ponce de León, Gerente General del antiguo Banco O’ Higgins, le dijo un día:- ¿Sería tan amable de acompañarme al Consulado Inglés? Lo próximo que supo Harbin era que estaba sentado en la barra de un bar.

Bar Inglés
Bar Inglés
En 1978 el local fue a remate por deudas de arriendo. Un grupo de amantes del bar decidió comprarlo y con el tiempo le vendieron su parte a Harbin, quien mantuvo el estilo y costumbres, incluida su vocación lúdica. Allí todo era motivo de entretención, por ejemplo, la gente gustaba adivinar los países de la colección de banderines y apostaba cuántas personas había en una fotografía antigua del Reloj Turri.
El Bar Inglés no ha cambiado mucho en esencia. Por las mañanas es ideal para un café reposado; al almuerzo, mujeres y hombres disfrutan de platos caseros. Aún así, sigue teniendo un temple de Club de Toby: en el baño de varones existe una pizarra para que éstos puedan dejarse mensajes, generalmente bromas.
Acá todos nos conocemos. No son clientes, son amigos. Hay más de 1500 vasos con nombre; cuando alguien viene de manera habitual le mandamos a hacer uno- dice Harbin. Lo más importante para pertenecer a esta familia es tener buenas costumbres, dice su dueño, quien una vez dado el visto bueno presenta al nuevo comensal a aquellos que ya son un clásico.
Si el Bar Inglés se relacionaba con el mundo financiero, el Bar La Playa era de aduaneros y navegantes. Se inauguró en 1908 aledaño al Muelle Prat y desde 1934 se ubica en calle Serrano 567. La cercanía al puerto condicionó su púbico, cuenta Cecilia Gutiérrez, dueña del bar:- En esa época había una dinámica de pollos y medios pollos (1). El titular del trabajo se quedaba acá y como ganaba bastante dinero lo pasaba muy bien.

Bar La Playa
Bar La Playa
El local tenía fama de antro sexual, nunca fue un prostíbulo. Por las noches se hacían cenas bailables, donde las damas invitadas no eran precisamente esposas de los parroquianos, sino sus amantes. De día era el típico bar de puerto donde los varones pasaban las horas tomando y comiendo.
El Bar La Playa ha tenido varios dueños: primero españoles, luego italianos y en el año 90 un chileno sueco quien lo revivió, pues durante la dictadura militar perdió clientela. Esta vuelta fue coincidente con otra, la del Festival de Cine de Viña del Mar, suspendido desde el Golpe. Sucedió que muchos de sus asistentes –actores, directores, guionistas, cinéfilos y artistas- festejaron en el bar, coronándolo como nueva sede de la bohemia porteña.
Hoy tiene diversos públicos, desde jóvenes de 18 años a adultos con más de 60. A veces llegan señores que me dicen “hace treinta años que no vengo, pero yo vine por treinta años”. Ellos vivieron el Valparaíso de las fotografías antiguas- cuenta Cecilia, para quien el bar es como un libro; por cada cliente una historia. Viejos porteños y artistas locales suelen ir durante el día. Los meseros ya saben a qué hora llegará el vendedor de elásticos (un señor de ochenta años) y el mago del Cerro Alegre.
Por las noches, especialmente los fines de semana, La Playa se transforma en un lugar de carrete (2) universitario. Son muchos los estudiantes de intercambio que llegan recomendados por otros extranjeros. Lo que les llama la atención es su aspecto anticuado y kitch: grandes espejos –dos de ellos solían ser del prostíbulo Los Siete Espejos, famoso en el Barrio Puerto de antaño-, altas puertas de madera con vidrio y bronce, una larga barra estilo inglés y, sobre todo, cuadros, muñecas, banderas, figuras, fotografías, botellas viejas y demás cachureos que se han ido acumulando.
A su dueña le interesa preservar la ambientación del bar, lo ve como una labor de rescate patrimonial. A su favor, ya es conocido como mítico, incluso cuenta con su propio fantasma: una mujer joven de principios del siglo XX capturada en una fotografía del artista local Pablo Alarcón.

Bar Cinzano
Cinzano
El bar tradicional más conocido de Valparaíso es el Cinzano, por su ubicación céntrica en plena Plaza Aníbal Pinto y su antigüedad. Creado en 1896, su actual administrador Jorge Campusano lleva 41 años trabajando ahí, aunque comenzó a frecuentarlo mucho antes. Cuenta que el bar pertenecía a un circuito de locales afines: el Neptuno, Alemán, Chile y Pajarito. Cada cual tenía su público cautivo, pero todos cerraban más temprano que el Cinzano, por lo que ahí llegaban los que no estaban listos para terminar la noche.
Sin embargo, no era una taberna de mala muerte, sino un bar de hombres, donde se hacían campeonatos de juegos de mesa. No había espectáculos en vivo, como ahora:- La única música que se escuchaba era el chicotear de los cachos y los golpes del dominó- dice Campusano. A las siete de la tarde comenzaban a llegar los trabajadores de las fábricas –W. Scott, Tres Montes y Compañía Chilena de Tabacos, entre otras. Un Cuba Libre (3) y un sandwich eran la dieta habitual. Campusano fue uno más de los parroquianos hasta que perdió su trabajo y el dueño de esa época le ofreció estar detrás del mesón.
Todos los propietarios del bar habían sido italianos hasta que llegó Pablo Varas, chileno y padre del actual mandamás. Con él, durante los 80, empezaron las cenas bailables en el segundo piso; el solista de tangos, al ver llegar una pareja, cantaba la canción que sabía les gustaba. Los jóvenes comenzaron a frecuentarlo finalizando la década, cuando arriba quedó sólo la orquesta tropical y se vendía la botella de pisco con cuatro aguas (4). Pronto cerró ese nivel por el desorden que se provocaba y en el intertanto el local sufrió varias transformaciones. Se habilitó un espacio como restaurant, el mismo de ahora pero cerrado, y se cambió la barra de un extremo al otro.
En 1987 el cineasta nacional Luis Vera grabó en el Cinzano parte de su película Consuelo, una ilusión. La fama del bar había crecido. Hoy es un lugar que mezcla edades, nacionalidades y estilos de vida; un hito de la ciudad:- Si visitó Valparaíso y no ha estado en el Cinzano, no ha estado en Valparaíso- le dice Campusano a los visitantes. Su mayor atractivo son las noches de tango y boleros en vivo, sus viejos cantantes incluso grabaron un disco con un reconocido músico nacional, Titae Lind.
Todos los bares tradicionales de Valparaíso provocan la misma sensación, la de trasladarse a otros tiempos. Y aunque la vida actual sea muy distinta, permanece el mismo gusto, en porteños y visitantes, por beber y comer en un ambiente nostálgico y amigable.
Ver listado de Bares Tradicionales de Valparaíso


(1) Pollos y Medios Pollos: los trabajadores portuarios al ganar un buen sueldo, solían pagar a personas –pollos- para que se ocuparan de sus responsabilidades. A su vez, éstos encargaban a  otros –medios pollos- lo mismo.
(2) Carrete: fiesta
(3) Cuba Libre: trago compuesto por ron y Coca Cola
(4) Botella de pisco con cuatro aguas: botella de pisco con cuatro bebidas

DIRECCIONES
Antiguo Bar Inglés – Cochrane 851. F. 221 46 25
Bar La Playa – Serrano 567. F. 259 42 62
Cinzano – Plaza Aníbal Pinto 1182. F. 221 30 43
 

Hoteles Patrimoniales Boutique: comodidad a la medida 

No hace mucho que este tipo de alojamiento se instaló en Valparaíso, sin embargo, hoy ya se cuentan diez. Sus principales características incluyen atención ultra personalizada, servicios de calidad y fachadas que remontan a principios del siglo XX.
En otras partes del mundo les llaman hoteles temáticos o con encanto, pero todos apuntan a lo mismo: hacer sentir al pasajero como en casa, excepto que éstas están hechas para otorgar el máximo confort. El nombre que adoptaron en Valparaíso busca fusionar la esencia patrimonial de la ciudad con el concepto boutique, que remonta a la época cuando los trajes se hacían a la medida y vendedores y clientes se conocían de toda la vida.
El pionero en esta línea de alojamiento fue el Hotel Casa Thomas Somerscales, que abrió sus puertas el año 2004 en la misma vivienda del Cerro Alegre que edificara el pintor inglés en 1874. Fue reacondicionada para contar con lujos actuales como jacuzzi e internet Wi-Fi, pero manteniendo una decoración que transporta a tiempos pasados. En general, todos juegan a mezclar lo patrimonial con lo moderno, primero, porque ese es el sello de la ciudad, luego de ser nombrada Sitio del Patrimonio Mundial por la Unesco en 2003, y, también, por su grupo objetivo: turistas nacionales y extranjeros de estrato sociocultural alto, que gustan ser huéspedes identificados por sus preferencias, en lugares exclusivos, bien decorados y con vistas únicas.
El Gran Hotel Gervasoni cumple con los requisitos. Goza de una ubicación privilegiada en el conocido paseo- mirador del mismo nombre y tiene un diseño interior neoclásico victoriano, acorde a la arquitectura de las dos viviendas que lo albergan. Paulo Briceño, Gerente General y uno de los dueños del hotel, cuenta que apostaron por el lema El Hotel Boutique que rescató la historia de Valparaíso. La casa principal data de 1870, la más antigua del Cerro Concepción, según Briceño, y donde habría vivido Pascual Baburizza antes de construir el palacio del Paseo Yugoslavo.


Hotel Gervasoni
Lo más llamativo del hotel es el rescate del cuero remojado de sus paredes y los cielos en el hall, salón de entrada y restaurant. Su decoración  basada en muebles de estilo termina de cerrar la atmósfera de época y la vista al mar, de encantar a los huéspedes. Además, el Gran Hotel Gervasoni cuenta con una cava –en un subterráneo originario de 1870- que tiene más de ciento cincuenta etiquetas nacionales y extranjeras. En su restaurant llamado Di Vino, un sommelier está a disposición de los clientes todos los días.
El hotel Ultramar, ubicado en el Cerro Cárcel, tiene una fachada que data de 1907, estilo italiano, hecha de ladrillos. Es como una pequeña fortaleza, sin embargo, al entrar, el panorama contrasta: un espacio estrecho pero abierto, de líneas rectas con piso estilo ajedrez y ambiente pop. Optamos por hacer una restauración moderna de una propiedad centenaria- dice Myriam Fliman, dueña del hotel y ex directora nacional de Turismo, quien en noviembre del 2004 abrió las puertas del Ultramar, augurando que Valparaíso se transformaría en un importante destino turístico a mediano- largo plazo.
Su diseño interior está lleno de cuidados elementos como la presencia reiterativa de dos figuras geométricas, el cuadrado y el círculo, o la elección cromática del negro, blanco y rojo como base. El mesón de recepción y de la cafetería, separados por una escalera sin paredes, son idénticos, en un juego de similitudes y contrastes que subyace a todo el hotel, incluidas sus 16 habitaciones. Pero más allá de la decoración, a Myriam Fliman lo que más le importa es la excelencia en el servicio, que comienza cuando el pasajero hace su reserva y abarca hasta el más mínimo detalle, sobre todo, en cuanto a la higiene.


Hotel Ultramar
En el Zero Hotel, la atención personalizada también se da desde el primer contacto, si el huésped desea orientación para moverse por la ciudad y alrededores se le programan actividades, de lo contrario no se insiste en ello. Lo que más le interesa al staff es que los turistas se sientan cómodos, de ahí que su dueña, Adela Ibáñez, lo haya bautizado como Unique Homescape, un lugar de escape cálido y único.
La casa ubicada en el Cerro Alegre, fue rehabilitada por dentro tratando de mantener algunos de sus elementos originales, que datan de fines del siglo XIX, como pisos, ventanas y algunas lámparas colgantes. A los huéspedes se les indica si su habitación solía ser, por ejemplo, el salón de baile o el escritorio. Por otro lado, los muebles son contemporáneos, de líneas simples pero elegantes, como las reconocidas sillas Valdés.
El espacio Winter Garden, fue agregado a la fachada trasera de la casa, junto al patio. Es un comedor de vidrio, con vista al cerro y mar, que otorga una atmosfera de tranquilidad y reposo, acorde con el estilo hogareño que se quiere transmitir. Pero lo que más diferencia a Zero Hotel de otros es su Honesty Bar, donde los mismos visitantes se sirven la bebida que desean, anotando su consumo en una pizarra. Al final de la estadía, éste es agregado a la cuenta del check out.
Sin duda, el alojamiento que lleva a su máxima expresión la mezcla entre lo patrimonial y lo moderno, es Acontraluz. Con dirección en el Cerro Alegre, solía ser una residencia para estudiantes y ahora, tras dieciséis meses, es el primer hotel patrimonial boutique amigable con el medio ambiente. La gran apuesta de Verónica Castillo y José Campusano ha sido ocupar energías renovables como la solar y eólica, para la electricidad y calefacción de su alojamiento. Buscan incentivar al resto de la comunidad a adoptar un modo de vida que sea lo menos dañino posible con el planeta en que vivimos.


Vista desde el Hotel Acontraluz
El hotel se compone de dos casas gemelas construidas en 1903, sin embargo, hoy albergan tecnología de punta: el agua caliente y la calefacción dependen de paneles solares, apoyados por una caldera a gas de última generación, que se enciende automáticamente sólo cuando la energía limpia no es suficiente, es decir, en días de invierno. La electricidad también está conectada a un sistema de fotovoltaje con uso de ampolletas LED, conocidas por su bajo consumo, a su vez, se alimenta de energía eólica, captada por molinos helicoidales. Esta tecnología ecológica, se utiliza para las luces de pasillo, emergencia y de patio; el resto del hotel ocupa electricidad normal de 220 watts. Aún así, la energía del hotel es en un 70% autosustentable.
Además de ofrecer a los huéspedes la exclusividad de estar en un hotel amigable con el medio ambiente, Acontraluz tiene lujos como baños con hidromasaje silencioso, sábanas de 300 hilos y terrazas privadas en todas las habitaciones con hermosas vistas al cerro y al mar.
De los diez hoteles patrimoniales boutique que existen hasta ahora en Valparaíso, ocho han utilizado el Subsidio a la Inversión en Inmuebles de Interés Turístico o Patrimonial, que ofrece Corfo (1). La industria hotelera va en ascenso gracias a la iniciativa privada y el apoyo estatal. Este tipo de alojamiento, que mezcla cultura con confort es especialmente atractivo para los turistas europeos y de Norteamérica que visitan la ciudad. Sin duda, ofrece una estadía agradable, en que el hotel ya no es visto como un lugar sólo para dormir, sino para habitar.
(1) Corfo: Corporación de Fomento de la Producción
Conozca todos los Hoteles Patrimoniales Boutique de la ciudad acá 


DIRECCIONES
Hotel Casa Somerscales – San Enrique 446, Cerro Alegre
Gran Hotel Gervasoni – Paseo Gervasoni 1, Cerro Concepción
Ultramar – Tomás Pérez 173, Cerro Cárcel
Zero Hotel – Lautaro Rosas 343, Cerro Alegre
Acontraluz – San Enrique 473, Cerro Alegre
 
Hotel Casa Thomas Somerscales
Hotel Casa Thomas Somerscales


















Hotel Gervasoni
Trabajo de restauración en cuero






























Hotel Gervasoni
Luminaria de época, Hotel Gervasoni






































Zero Hotel
Zero Hotel




































Restauración Hotel Acontraluz
 

Bar Inglés

































































Bar Inglés
Exterior Bar Inglés







































Bar La Playa
Cecilia, dueña Bar La Playa

Bar La Playa

Bar La Playa
































Cinzano

Cinzano

Cinzano